[ Estaba concentrándome cada vez más en aquella hermosura, pero fui interrumpida por un grito abrupto. Fue un sonido extraño que me recordó a un rugido de león, seguido por un eco de risas. Después de haber sucedido aquel estruendo, la flor parecía que se había cerrado en si misma.
La calma que me había irradiado parecía haberse esfumado… ¿Cómo podría hacerle que volviera a abrirse? Si yo no hice aquel ruido que nos espantó… Sentí, de repente, como unos pasos se acercaban a mí…
Luego, sentí ganas de correr, pánico total me invadía, cuando al voltear vi a un joven con una sonrisa en la cara. De seguro, se dio cuenta que estaba asustada porque… No te vayas. …Me dijo. ]
No te vayas dice
Te tengo en mis reflejos,
en los cantos de las nubes
y en las estrellas del llanto.
{…Te veo en todas partes. }
No te vayas, te dice ésta,
la sombra de mi mirada.
{… Es lo que no soy, lo que te quiere retener. }
Sabes que si te tengo que olvidar,
dejaré los sueños para tus ojos
y anhelaré a los segundos
como si fueran parte de mi alma.
{…El tiempo, como un rombo invertido, nos unirá y luego separará. }
No te vayas, me dices con el viento
que roza mis suspiros.
{…No sabes que tu tampoco quieres que me vaya. Pero, luego… lo sabrás. }
Sé que eres la luna y sol
cuando atardece en mi corazón,
como lo es el fuego para el frío,
tú para mi interior, quemas tanto
que como sueño vagabundo
te me enredas en todas partes…