|
Written by Lina Ru
|
Sin percatarme en qué momento BeBaPY había regresado lo sentí tocarme el hombro para decirme al oído:
—¿Quién está ahí?
—¿Cómo?
—Pensé que vendrías sólo.—Me dijo.
—Tenía que contar tu historia. —Le contesté.
—No tengo historia. No la encuentro.—Continuó, se sentó a nuestro lado y miró al cielo como si quisiera comérselo entero mientras me preguntaba:
—¿Entendiste lo que pinté?
—Te seré sincero. Un poco…
—¿Por qué?—Me preguntó.
—Pues parece más un poema que una pintura.
—Te voy a explicar que pasa… Siempre quise ser artista, pero nunca me dejaron. Primero, intenté ser pintor. Traía para todos lados mis pinceles y pintaba las paredes de mi casa.
—¿Con mis colores favoritos? ¿El azul y blanco?—Le pregunté.
—No sé, creo que usaba al arcoiris como brocha.
—¡Eso no puede ser!—Exclamé.
—Pues lo usaba y en la noche oía los gritos de mi mamá porque estaba lavando lo que dejé sucio. Me levantaba lentamente para no hacer mucho ruido y me escondía. Por eso, nunca me encontraba para regañarme.
—¿Tu papá te regañaba?—Le pregunté.
—Mi papá me decía que fuera hacia mi libertad y pintar me hace sentirme así.
—Pero… ¡BeBaPY eres una tortuga! Siempre eres libre.—Le contesté.
—¿Lo soy? Y tú, ¿quién eres?—Me preguntó.
—¿Le podemos decir el secreto?—Le pregunté mirándote.
—No. —Me contestó BeBaPY.
—¿Por qué no?
—Primero, hay que encontrar a la niñita.
—Quizá, ella está en el ártico. —Le sugerí. Y en ese instante, él se convirtió en una espuma suave que me rodeaba.
¿Qué irá a hacer BeBaPY?
Pingüinitos son
los besos que me das,
Pingüinitas son
las caricias que recibo,
danzando como trompos
de historia gloriosa
porque encontraron a su amor.
Pingüinitos somos
al confiar en la vida
que se nos entregó
por amor.
Pingüinitos somos al amar el alrededor
que no es más que el blanco y negro
de nuestro cuerpo que un día se disipará.
Pingüinito eres tú al amarme.
Pingüinita al amarte
con todo tu interior.
|